Insuficiencia renal

¿Qué es la insuficiencia renal?

La enfermedad renal se define como la disminución de la velocidad de filtración glomerular (VFG) bajo 60 ml/min, o velocidad de filtración glomerular con rango normal en pacientes que tienen algún signo de daño renal. Consiste en la falla o disminución de las funciones que realizan los riñones.

 

¿Qué es la insuficiencia renal aguda?

La insuficiencia renal aguda (IRA) es una pérdida rápida de la función renal debido al daño en los riñones, por lo que se retiene urea y creatinina, como también elementos no nitrogenados, acompañado por una disminución de la tasa de filtrado glomerular (VFG). Dependiendo de la severidad y de la duración de la disfunción renal, esta acumulación se acompaña de trastornos metabólicos, tales como acidosis metabólica (acidificación de la sangre) y la hiperpotesemia (niveles elevados de potasio), cambios en el balance de fluido corporal, y efectos en muchos otros sistemas orgánicos.

El fallo renal agudo es una enfermedad seria y se debe tratar como una emergencia médica. La mayor parte de las insuficiencias renales agudas son reversibles, puesto que el riñón se destaca, entre todos los órganos vitales, por su capacidad de recuperarse de una pérdida casi completa de la función.

 

¿Qué es la insuficiencia renal crónica?

La enfermedad renal crónica (ERC) es una pérdida progresiva (por 3 meses o más) e irreversible de las funciones renales. Como consecuencia, los riñones pierden su capacidad para eliminar desechos, concentrar la orina y conservar los electrolitos en la sangre.[]

Los síntomas de un deterioro de la función renal son inespecíficos y pueden incluir una sensación de malestar general y una reducción del apetito. A menudo, la ERC se diagnostica como resultado del estudio en personas en las que se sabe que están en riesgo de problemas renales, tales como aquellos con presión arterial alta o diabetes, y aquéllos con parientes con enfermedad renal crónica. La insuficiencia renal crónica también puede ser identificada cuando conduce a una de sus reconocidas complicaciones, como las enfermedades cardiovasculares, anemia o pericarditis.

 

¿Quiénes están más expuestos?

Los sujetos más susceptibles a desarrollar enfermedad renal crónica son los portadores de las siguientes condiciones:

  • Diabetes mellitus.

  • Hipertensión arterial.

  • Enfermedad cardiovascular isquémica, como claudicación intermitente o enfermedad coronaria.

  • Familiares de primer grado con enfermedad renal.

  • Antecedentes nefrourológicos, como pielonefritis a repetición o litiasis.

  • Existen condiciones cuyo rol aún no está claro, como la obesidad mórbida.

 

¿Cómo puede prevenirse?

La prevención se debe enfocar en estos grupos de riesgo (ver “¿Quiénes están más expuestos?”) y en el control de sus patologías.

Hoy en día disponemos de fármacos que han demostrado de manera fehaciente su capacidad para retrasar la progresión de la insuficiencia renal. Pero para conseguir un resultado óptimo de los tratamientos, es fundamental que se realicen en los momentos más precoces de la enfermedad.

 

¿Cómo se diagnostica?

Los parámetros más importantes para detectar la ERC y establecer la etapa en que se encuentra son la estimación de la VFG (se determina con un filtrado glomerular <60 ml/min/1.73 m) y la detección del daño renal.

La detección del daño renal se puede realizar mediante:

  • Examen de orina, que muestra microalbuminuria, proteinuria y en ocasiones, hematuria.

  • Estudio de imágenes, que permite observar alteraciones anatómicas como riñones poliquísticos, riñones en herradura o riñones únicos.

  • Biopsia renal, para determinar alteraciones en los tejidos.

 

¿Cuál es el tratamiento?

En el tratamiento de la insuficiencia renal se distingue dos fases muy distintas:

 

  1. Sustitución de la función renal por diálisis

El tratamiento de la sustitución de la función renal por la diálisis, se puede clasificar en dos tipos: peritoneal y la hemodiálisis.

  1. Trasplante Renal

Esta modalidad de tratamiento permite la rehabilitación completa y la reinserción de la persona a la sociedad, y cuando resulta exitoso prescinde totalmente de la diálisis. Para el trasplante se requieren varios estudios clínicos, de laboratorio, radiológicos, que una vez concluidos determinan el grado de compatibilidad y la definición del futuro donante. Realizado el trasplante, el paciente recibe medicación contra el rechazo durante toda la vida. Sin embargo, cabe aclarar que no todos los pacientes son "trasplantables".

 

¿Se puede vivir con un riñón?

Se puede vivir con un único riñón funcionando. Cada riñón posee entre 600.000 a 1.000.000 de unidades funcionales. No todas esas unidades funcionan, manteniendo cada riñón una población de reserva. Cuando se pierde la función de un riñón, el otro asume la labor de mantener la homeostasis del medio interno. Esta labor la realiza bien, aunque a costa de un mayor trabajo por unidad funcional.