Cáncer de testículo

¿Qué es el cáncer de testículo?

El cáncer de testículo es una enfermedad en la que las células se hacen malignas (cancerosas) en uno o en ambos testículos. Dadas las características de las células del tumor, el cáncer de testículo puede clasificarse generalmente en dos tipos:

Los seminoma y los no seminoma. Los tumores testiculares pueden contener ambos tipos de células.

El cáncer de testículo afecta con más frecuencia a los hombres entre los 20 y 39 años de edad y es la forma más común de cáncer en hombres entre los 15 y 34 años de edad.

 

¿Cuáles son los factores de riesgo de cáncer de testículo?

No se conocen las causas exactas del cáncer de testículo. Sin embargo, los estudios muestran que varios factores aumentan la probabilidad de que un hombre tumor testicular.

  • Testículo sin descender (criptorquidia): Normalmente, los testículos descienden del vientre hasta el escroto antes del nacimiento. Los hombres con un testículo que no bajó al escroto tienen un mayor riesgo de padecer cáncer en esa zona.

  • Anormalidades congénitas: Los hombres que nacen con anormalidades en los testículos, pene o riñones, así como los que tienen hernias inguinales pueden tener un riesgo mayor.

  • Cáncer de testículo previo: Los hombres que han tenido con anterioridad cáncer de testículo tienen un riesgo mayor de padecer cáncer en el otro testículo.

  • Antecedentes familiares de cáncer de testículo: El riesgo de cáncer de testículo es mayor en los hombres que tienen su hermano o su padre con la enfermedad.

 

¿Cuáles son los síntomas del cáncer de testículo?

 

La mayoría de los cánceres de testículo los encuentran los hombres mismos. También los médicos, por lo general, examinan los testículos durante los exámenes físicos de rutina. Los hombres deberán consultar al médico si notan cualquiera de los siguientes síntomas:

  • Un bulto que no duele o inflamación en cualquiera de los testículos.

  • Dolor o molestia en un testículo o en el escroto.

  • Cualquier engrandecimiento de un testículo o cambio en la forma en que se siente.

  • Una sensación de pesadez en el escroto.

  • Un dolor sordo en el abdomen inferior, espalda o ingle.

  • Una acumulación repentina de fluido en el escroto.

Estos síntomas pueden tener su origen en cáncer u otras afecciones. Es importante ver a un médico para determinar la causa de cualquiera de estos síntomas.

¿Cómo se hace un autoexamen de forma rápida y práctica?

El examen de los testículos debe efectuarse una vez al mes, particularmente en los hombres jóvenes, ya que existe una incidencia mayor de cáncer de testículos que en los adultos. Por lo tanto, este examen debe empezarse a una edad temprana. El cáncer de testículos es potencialmente mortal, aunque si se detecta a tiempo se puede curar en más del 95% de los casos. El mejor momento para examinar los testículos es después de un baño o una ducha caliente, ya que la piel del escroto está más relajada. Primero debe examinarse un testículo y luego el otro. Para ello, se debe comprimir ligeramente el testículo enrollándolo entre los dedos pulgar e índice, moviendo la piel con suavidad y palpando toda la superficie en busca de cambios de textura o tamaño. El conducto de salida del testículo se nota más duro al tocarlo, pero no debe confundirse con un tumor. Si se nota un bulto, llaga o algún cambio en un testículo, no quiere decir que tenga un cáncer, pero conviene acudir al urólogo cuanto antes.

¿Cómo se diagnostica el cáncer de testículo?

El médico realiza un examen físico y puede indicar pruebas de laboratorio y de diagnóstico, tales como:

  • Análisis de sangre que miden los niveles de los marcadores de tumores.

  • Ecografía del escroto puede mostrar la presencia y el tamaño de una masa en el testículo. También es útil para descartar la presencia de otros problemas, como la inflamación debida a una infección o una acumulación de fluido no relacionada con cáncer.

  • La biopsia es el examen microscópico del tejido testicular hecho por un patólogo para determinar si hay cáncer.

Si se encuentra cáncer, será necesario realizar más exámenes para saber si el cáncer se ha diseminado desde el testículo a otras partes del cuerpo. La determinación del estadio (etapa o extensión) de la enfermedad ayuda al médico a planear el tratamiento adecuado.

 

¿Cuál es el tratamiento para el cáncer de testículo?

Aunque la incidencia de cáncer de testículo se ha elevado en años recientes, más del 95 por ciento de los casos pueden curarse. El tratamiento tiene más posibilidades de éxito cuando el cáncer de testículo se detecta al principio. Además, el tratamiento puede ser menos agresivo y puede causar menos efectos secundarios.

Los tres tipos de tratamiento estándar son:

  • La cirugía para extraer el testículo por medio de una incisión en la ingle se llama orquiectomía inguinal radical. Es posible que los hombres estén preocupados de que al perder un testículo se afectará su capacidad de tener relaciones sexuales o que serán estériles. Sin embargo, los hombres que tienen un testículo sano todavía pueden tener erecciones normales y producir espermatozoides. Por lo tanto, la operación para extraer un testículo no hace al hombre impotente, y rara vez interfiere con su fertilidad. Los hombres también pueden tener un testículo artificial, llamado prótesis, que se coloca en el escroto cuando se realiza la orquiectomía o después.

Es posible que se extraigan también algunos de los ganglios linfáticos que están situados en la parte profunda del abdomen (disección de ganglios linfáticos). Este tipo de cirugía generalmente no cambia la capacidad del hombre de tener erecciones u orgasmos, pero puede causar problemas de esterilidad si interfiere con la eyaculación. Los pacientes deben consultar en Urolit acerca de la posibilidad de extraer los ganglios linfáticos usando una técnica especial de cirugía que conserva los nervios, la cual puede preservar la capacidad de eyacular normalmente.

  • La radioterapia usa rayos de alta energía para destruir células cancerosas y para reducir el tamaño de los tumores. La radioterapia es una terapia local; afecta solamente las células cancerosas que se encuentran en las áreas bajo tratamiento.

  • La quimioterapia es el uso de fármacos para destruir las células cancerosas. Cuando se administra a pacientes con cáncer de testículo, generalmente se da como terapia adyuvante (después de cirugía) para destruir células cancerosas que pueden haber quedado en el cuerpo. La quimioterapia puede también ser el tratamiento inicial si el cáncer está en un estadio avanzado; es decir, si se ha diseminado fuera del testículo al tiempo del diagnóstico.